martes, 13 de agosto de 2013

RUTA DEL CARES.



Día de la ruta: 10-08-2013

Distancia: 24 Km. (ida+vuelta).
Desnivel aprox: +460m/-460m.

Lugar de salida y llegada: Poncebos-Cain-Poncebos.

Tiempo:   Poncebos-Cain….3h.
                  Caín-Poncebos….2h55.

Comentario:
En este día el cuerpo me pedía ruta montañera pero tampoco quería meterme mucho tute en cuanto a desnivel pronunciado, así que pensando rutas “nada complicadas” recordé que hacía algo más de una década que no hacía la Ruta del Cares, así que para allá me fui con la motivación de volver a recordar dicha ruta y más en verano plagada de turistas y como motivación extra llegar a Caín. (Iba a ser la cuarta vez que la fuera a realizar).
No me han gustado nada como me han quedado las fotos en este día, así que tendré que volver más pronto que tarde para intentar sacar algunas que sean dignas de cómo es realmente esta ruta, así que igual para la próxima primavera me vuelvo hacer otra vez esta ruta (cuando el rio esté más espectacular), la más típica a nivel turístico-montañero en Asturias.
Panel indicativo de la ruta.
Partí de Poncebos sobre las 10 de la mañana, estando ya muy atiborrados de coches los márgenes de la carretera.

La primera parte para calentar las piernas, una buena subida hasta Los Collados de casi 300m de desnivel, ideal para tener las piernas ya calientes para toda la kilometrada de la ruta. 
Foto del paso de Los Collaos con vistas hacia la ruta tallada en la roca a lo largo del desfiladero. (foto tomada a la vuelta).
Después de alcanzar el punto más alto de la ruta, tocaba descenso de unos 150m.

Vistas hacia atrás una vez pasado este punto de Los Collados con el sendero y el rio Cares en el desfiladero con el sendero que va a pie del rio y el cual es muy peligroso por la más que posible caída de piedras. (Esta parte del desfiladero es muy ancha para lo que me esperaba más adelante).
Me encontré muchísima gente a lo largo de la ruta, así que no me puedo quejar ya que sabía dónde me metía al hacer la ruta un sábado de Agosto.
Lo malo de todo esto es que cuanta más gente, más peligrosa se vuelve la ruta.
Gente desfilando como hormiguitas de uno en uno.

Caminando tranquilamente, llegué al punto de la ruta donde el año pasado se produjo un desprendimiento en la ruta…
http://www.rutacares.com/desprendimiento-en-la-ruta-del-cares/
y como solución se adoptó la del siguiente enlace..
http://www.youtube.com/watch?v=uSBUmVAJ2dc
Vistas hacia el río desde la pasarela construida.
La pasarela un vez pasada la misma.

Seguimos avanzando.

La ruta transcurre en una grandísima parte junto al canal de aguas construido hace casi un siglo y que coge las aguas del rio Cares en Caín y las lleva hasta la central hidroeléctrica de Poncebos.
Vistas de dicho canal.

Seguí avanzando y llegué al último tercio de la ruta, la más espectacular posiblemente. Como puerta de entrada a este último tercio me aparecía el primero de los puentes que cruzan la ruta, el Puente Bolín.
Aquí el sendero se estrecha bastante por lo que hay que tener mucho cuidado de no tropezarse con alguien con posibles consecuencias fatales. Esto quizás sea un poco la tónica habitual de esta ruta, pero aquí esto que digo se acentúa bastante más.

Aquí las paredes del desfiladero se encuentran muy próximas y tras un corto tramo realmente espectacular y tras cruzar un pequeño túnel (hay bastantes a lo largo de la ruta) se llega al segundo de los puentes, el Puente de los Rebecos.
http://www.youtube.com/watch?v=dLKJJvXfyec


Unas decenas de metros por debajo de este puente el río Cares.
Llegué entonces a la altura de la entrada a la canal de Dobresengos, canal que no conozco y a la que le tengo muchas ganas pero con la que no tengo cita alguna en los próximos meses según miré mi agenda.
Al poco de dejar el lugar de entrada a la canal anterior, el sendero atravesaba durante unos centenares de metros los famosos túneles tallados en la roca y que me iban a sacar a la presa de Caín. (Esta es la parte más estrecha del desfiladero).
Vistas de la pequeña presa.
Asomándome al paraíso.

Tras atravesar la presa por otro puente el sendero sigue con vistas al rio Cares con sus aguas transparentes.
Vistas desde el sendero de la presa.

Y por fin se veía el último de los puentes de la ruta que tras cruzarlo ya me iba prácticamente a poner en las puertas de Caín.
Y tras tres horas estaba en Caín. Una vez en el pueblo di una pequeña vuelta por el mismo y me decidí a comer en uno de los restaurantes que no conocía, el restaurante “Casa Cuevas”.
En el día de hoy el menú que me iba a zampar consistía en garbanzos con callos, costillas a la parrilla con patatas y brazo gitano y para finalizar el clásico café con leche y bayles, todo esto por 11 Euros.
La verdad no valía gran cosa la comida, pero no todo va a  ser siempre el clásico embutido con pan.

Iglesia del pueblo.
Fui hasta la entrada del pueblo.
Allí pille el sendero que me iba a sacar hasta la ruta del Cares y con buenas vistas de Caín.

Despidiéndome del Cares a la altura de Caín.
Ahora tocaba desandar lo que había caminando en la ida de esta ruta.
Pasando por el puente de la presa y vistas del desfiladero con el túnel sombrío en la roca.
Así es el túnel famoso por su interior.
Un par de vistas hacia atrás de la presa y de este tramo del río.





Foto de Pando Culiembro con su típico puente de acceso.
Otra vista del Cares.

Y por último un fenómeno geológico, un arco por encima del canal del agua.
Al poco de pasar este “fenómeno geológico”, tocaba la subida más corta por esta vertiente a los Collados que había descendido por la mañana y que se dejaba notar en las piernas.
Tras el descenso pronunciado a Poncebos, llegaba al coche tras otras 3h desde mi marcha de Caín.
Como conclusión final me quedo esa sensación que la ruta sí que tiene mucho más peligro del que puedan decir todas las guías existentes sobre rutas en Asturias.

Un resbalón, un tropiezo, una distracción realmente pueden ser mortales y no digo si vas con niños pequeños.


lunes, 5 de agosto de 2013

ASCENSIÓN AL PICO TONEO POR EL TUBO.



Día de la ruta: 04-08-2013

Desnivel aprox: 600m
Lugar de salida y llegada: Estación Invernal de Fuentes de Invierno.
Tiempo: 2h15 la subida al pico y 1h50 el regreso al coche.

Comentario:
Hace ya algún tiempo que tenía en mente intentar la subida al Pico Toneo por un itinerario diferente al que lo había subido en las dos ocasiones anteriores.

El año pasado viendo un buenísimo reportaje del forero Hector del Foro Asturmet sobre la subida a dicho pico pero por el corredor Norte, se me vino a la cabeza el tan famoso Tubo del Toneo.

Enlace de dicho reportaje:
Me preguntaba si era posible dicha ascensión por el Tubo para un tío como yo y entonces en el día de ayer se me ocurrió el intentar por mi parte dicha subida por este corredor.

Como este año la montaña ha pasado a un segundo lugar en mi caso, este día 04 de Agosto, tampoco quería meterme una ruta muy larga en cuestión de horas y de desnivel acumulado, no fuera que se me complicara mi recuperación que va por buen camino para el tema de las carreras populares, así que pensando y pensando me dije: “San Isidro está a una hora de casa, el desnivel no es mucho que digamos en esta ruta, aunque sí que tiene un porcentaje muy fuerte y encima la subida al pico este del Toneo por esta vertiente no la conozco, así que haber si tengo suerte y puedo con el pico por este corredor”.

Sobre las once de la mañana dejé el coche en el aparcamiento de la estación de Fuentes de Invierno con vistas ya a la pista que recibe el nombre de “Abedules”, catalogada de difícil en temporada invernal y la cual iba a tener que pillar en mi comienzo de la ruta.
Mirando para atrás en mis primeros metros en esta pista.

Dicha pista tiene “buenísima pendiente”, como me gusta decir y tras algún centenar de metros ya podía ver a lo lejos asomándose el Pico Toneo.


La pista (izda) llega a unirse a un ramal (drcha) y mirando hacia atrás así se veía dicha unión y el Pico Torres por detrás.
Entonces esta pista “Abedules” (izda) iba a llegar a otra pista “Llana’l Fitu”, catalogada como fácil.
Lo que la primera pista ganaba en desnivel en 649m de longitud, esta segunda pista lo hacía en 2133m, hecho que muestra el desnivel que podía tener la pista primera por la que subí.

Alcancé esta pista principal y continué ganando metros.
Llegué a un punto donde podía ver con claridad lo que me esperaba en mi intento.


La primera impresión y sensación que tuve al ver dicho Tubo fue que igual me quedaba un poco grande esta subida por dicho lugar, ya que podía vislumbrar un muro que me gustaba más bien poco y encima la parte cimera de la riada de piedras parecía también difícil para ser trepada.
Me animaba un poco el haber visto en Internet alguna subida en verano por algún otro montañero, pero en su caso, éste se había desviado a la derecha algunas decenas de metros antes de finalizar el tubo y alcanzar la parte cumbrera.

Mis preferencias iban dirigidas a subir toda la canal sin desviarme nada, aunque en caso que fuera necesario y porque me fuera imposible subir “to pa rriba”, podía contemplar  el desvío efectuado por dicho montañero.
Así que con estas sensaciones pesimistas, continué, pasando entonces una alambrada metálica que me iba a llevar a varias pistas y algunas instalaciones de la estación de esquí situadas por debajo del Toneo.
Entonces me fui directamente a por el corredor famoso.
 
 
Dejé entonces la pista de esquí y tras avanzar por matorral que se dejaba pisar alcancé la parte inicial de la canal más limpia de matorrales.




Viendo lo que iba dejando atrás.
 
 
Una cosa que tenía clara es que quería subir por la riada de piedras, fueran éstas enormes, grandes, pequeñas o minúsculas. Me daba igual, pero yo tenía que subir por la riada en un 80 o 90% de la ascensión, sino no me valdría el intento en mi cabeza.

Al lado izquierdo de la caída de piedras, aparecía una “loma de matorral” que cada vez se iba empinando más y por la que hubiera subido seguramente mucho mejor, pero como uno es cabezón y a pesar de estar tentado a coger dicha “loma”, continué sin dudarlo pisando piedras y más piedras, teniendo a veces que efectuar algunos apoyos con las manos y pequeñas trepadas que no me ofrecieron problemas.
Primera parte inicial de la riada de piedras.
 
 
Tras esta primera parte inicial, torcí ligeramente a la derecha por la canal de piedras para vislumbrar un itinerario bastante recto en desnivel.
 
 
Viendo lo que iba ganando en metros. (Se ve a la derecha la “loma de matorral de la que hablo”).
 
 
Una cosa que me iba fijando era la posibilidad de tener que retornar en caso que fuera necesario por mi parte.
No parecía tener problema este hipotético retorno para mí, así que para adelante continué ganando metros muy concentrado en cada pisada y en cada trepaduca.

¡Venga, a por el siguiente tramo de subida. Uno, dos, uno dos….!
 
 
Otra vista del terreno dejado atrás.
 
 
Avanzando ya parecía estar cerca del primer murete que parecía haber visto desde abajo.


Piedras y más piedras en mi subida.



 
 
Vista de esta parte de la subida, donde creo que se aprecia bastante bien el porcentaje de la misma.
 
 
Llegué al paso estrecho donde se situaba este muro del que hablo. Algunas decenas de metros antes, ya me estaba imaginando por donde podía intentar treparlo, pero aquí me vino una buena sorpresa para mí ya que la riada evitaba dicha trepada para continuar ganando metros en fortísimo desnivel.
 Vistas de este paso estrecho con el Torres al fondo.

Pero entonces me sucedió una cosa y fue que se me ocurrió obviar la siguiente trepada que hubiera tenido que efectuar para seguir en mi avance para entonces seguir trepando por esta loma herbosa, de matorral y de tierra algo descompuesta.
La foto muestra esta ladera, pero no muestra realmente la pendiente que tenía la misma y las precauciones que tuve que tomar para salir a terreno mucho mejor.
 
 
Iba ganando algunos metros por esta ladera, pero a la vez que ganaba metros no veía una salida hacia adelante que me ofreciera confianza, sobre todo por el terreno algo inestable que parecía estar pisando.

Al final, tras estar 10-15 minutos intentando y pensando sobre todo a dónde ir y por dónde en este terreno para superar este tramo, pude salir de este lío en el que me había metido sin querer.
Salí ya a terreno donde me sentía mucho más seguro y por delante esto era lo que me ofrecía la subida.
 
 
A la derecha estaba la panza de matorral que había visto en Internet como posible salida y a la izquierda veía la caída de piedras por las que pensaba continuar y así poder cumplir mi objetivo de este día.
 
 
Pero antes de seguir, quería sacar alguna que otra foto del terreno un tanto complicadillo por el que me había metido. (rojo por donde subí y en azul por donde mejor hubiera continuado).



Nunca en la vida sentí más alegría de llegar a una caída de piedras que en este momento.
Por fin había dejado este tramo corto de matorral y terreno algo inestable pero muy pendiente y llegaba a mi querida riada de piedras.
Este tramo me costó en el sentido que daba dos pasos y uno de los pasos no me valía para nada, haciéndome retroceder en ocasiones, pero poco a poco iba ganando metros y contento ya por llegar a la panza verde que había visto una hora antes.
Llegué al muro central que se ve en la foto, que superé por su derecha pegando eso si algún fuerte resbalón por el terreno descompuesto que había.


A salvo de la riada, viéndola nada más llegar al tramo de matorral que se dejaba superar sin muchas dificultades.
 
 
Viendo ya el último tramo a superar.
 
 
Ya saliendo a tramo más abierto y disfrutando un poco del paisaje.
 
 
Alcancé en la parte final de este último tramo un terreno mixto de matorral y de tierra descompuesta que me iba aproximar a unas pocas decenas de metros de la cumbre.
 
 
Foto sacada de la canal en el lugar donde salí después de superar esta panza de matorral.
 
 
Y ya viendo la cumbre con el buzón.


Llegué a la cumbre (2.094m) tras 2h15.
Una pena que el terreno estropeado por la pistas estropeé las vistas del paisaje.
 
 
Foto típica del menda con el Torres al otro lado del puerto.
 
 
Pistas de la estación de esquí de San Isidro con el Pico Agujas (drcha).


Sector del Pico Requejines y el Ausente con la balsa de agua de la estación de San Isidro.


Tras estar un cuarto de hora en la cima, inicié el descenso con el objetivo de descender por la zona de pistas de Fuentes de Invierno.

Al poco de iniciar el descenso pude ver los dos tramos para salir a zona abierta del Toneo. (1=itinerario que tomé en esta ruta, 2=itinerario de salida que renuncié en este día).
 
 
En la bajada, vi un sendero (rojo) que suponía me iba a sacar a la zona de las pistas, así que a por fui a por el sendero en cuestión.
 
 
Inicié el descenso y vista atrás del itinerario desde mi marcha del Toneo.
 
 
Alcancé entonces la pista de esquí, alcanzando tras caminar más que tranquilo, el coche en 1h50 desde mi salida de la cumbre.



 
 
Como tenía tiempo, fui hasta la zona de la Ermita de la Braña, sacando un par de fotos de dicha zona.