viernes, 25 de julio de 2014

PASEO POR EL ENTORNO DE LAS PLAYAS DE CUEVAS DEL MAR Y DE SAN ANTONIO (LLANES).


Día: 23 y 24 de Julio de 2014.

Lugar: Playa de Cuevas del Mar y entorno.

Comentario:
Primeros días en esta primera semana de vacaciones y a la espera de que llegue la siguiente y me pueda ir algún día a realizar alguna ruta de montaña, tocaba en estos días “cumplir” con alguna visita a alguno de los arenales asturianos, así que me acerqué a conocer una playa que no conocía y que me había recomendado una persona a la que le encanta Asturias y el contraste de colores entre los azules y los verdes que presiden mi región, siendo finalmente la visita de este día a la Playa de Cuevas del Mar en el concejo de Llanes.

Dicha playa se encuentra en el extremo occidental del concejo de Llanes y la localidad de referencia para acercarse a ella es Nueva, localidad distante un par de km de esta playa.

La nota más característica de esta playa es la formación de muchas cavidades por la acción incesante de las olas que han golpeado durante miles de años su emplazamiento, haciendo de este paraje un lugar de singular e indudable belleza, por eso lo de llamarla “Cuevas del mar”.

La peligrosidad de esta playa se puede decir que es nula, las corrientes son escasas y el oleaje es medio, siendo la profundidad media en la zona de baño de 1,50 metros, teniendo una longitud de unos 125 metros y una anchura de algo menos de 50 metros.

Como tema anecdótico decir que en dicha playa se ha rodado alguna película muy conocida como ha sido el caso de la película de Garci, “You´re the One” o el caso de “El orfanato” con Belén Rueda.

La visita se puede decir que realmente me gustó ya que al no conocer ni la playa ni su entorno me sentí en todo el día como si estuviera de turismo en un lugar alejado de Asturias, por lo cual si que se puede decir que me prestó muy mucho el día que pasé.

A todo esto se añadió que por fin tenía cámara de fotos, así que por fin pude mezclar el tema de naturaleza y fotografía que tanto me apasiona.

Antes de poner algunas fotos decir que aunque no conocía dicha playa antes de esta visita, estoy seguro que esta playa abarcaba en toda su superficie un arenal, encontrándome en esta visita con toneladas de piedras apilabas y mezcladas entre la arena, por lo que supongo que en el temporal de meses atrás que asoló la costa asturiana, esta playa fue de las más perjudicadas.

Alguna noticia sobre el temporal y sus consecuencias en esta zona de la costa asturiana y en la que dice sobre esta playa que En Cuevas del Mar la playa ha quedado repleta de unas piedras que alcanzan hasta la carretera en algunos puntos”.



Foto sacada de Internet de dicha playa antes del temporal.


Fotos de la playa y de su chiringuito después de sufrir los daños por las piedras arrastradas por las aguas del Cantábrico.






No me enrollo más y empiezo con las fotos de este par de días que al fin y al cabo fue una visita en plan paseo de esta zona.

Aparqué el coche al lado mismo de la playa, en un aparcamiento que me llamó la atención por el buen número de furgonetas “estilo hippie” que había en el mismo.

Nada más pisar la playa era inevitable ya, la primera foto del día.


Como lo mío no es estar precisamente tirado en la arena, me fui a investigar por la zona ya que suponía podría tener buenas vistas de la playa, así como de toda la zona de las sierras lindantes con Llanes.

Foto panorámica (nuevo formato de esta cámara que compre, pero que está todavía en periodo de pruebas) de todo el entorno de la playa, donde se ve a la izda el aparcamiento con algunos coches y a la derecha, el sendero por el que fui dejando la playa.


Aunque la han limpiado muchísimo, existen todavía un gran número de piedras que inundan buena parte del arenal.

A los diez minutos de haber empezado a caminar, ya veía a lo lejos la playa con la Sierra Benzúa detrás.


Descendí unos metros para posteriormente encaramarme al espolón rocoso (situado en la misma linea de la costa) que había visto nada mas llegar a la playa y desde el que pensaba que iba a tener buenas vistas del “arenal” por decir algo.

Un trío de imágenes desde dicho espolón.






Las vistas eran realmente guapas y pensaba que quizás el emplazamiento de este lugar era el más idóneo para disfrutar tanto de la costa como de la montaña al mismo tiempo.
Lo bueno era que dicho emplazamiento quedaba situado fuera de todo el turisteo que azota esta zona en esta temporada estival, así que la tranquilidad fue la nota predominante en estas dos jornadas en las que me acerqué por esta zona.

En esta zona rocosa era en bastantes momentos muy engorroso el caminar, dado lo kárstico del terreno, en el que era muy fácil encajar un pie entre tanta roca.
A todo esto se sumaba que algunas rocas eran por momentos auténticas cuchillas, notando esa sensación ya con solo apoyarme con las manos en dichas rocas.

Me acerqué al extremo de la rasa costera, ¡tanto¡, que en algunos momentos con que hubiera avanzado tan solo medio metro me hubiera precipitado al agua situada algunas decenas de metros por debajo de donde yo me encontraba en esos momentos, así que aparte del disfrute de las vistas, el día soleado que hacía, la novedad por tener cámara nueva, estos momentos también tenían su tema de “soltar adrenalina”.

La costa adquiría formas diversas ya que en esta parte de la costa se notan mucho los efectos del oleaje, llamándome la atención algunos cortes que el mar ha ido produciendo en el muro costero.




Una cosa que me llamó la atención fue el color verdoso de las aguas, aguas que estaban totalmente limpias de restos de suciedad o contaminación.


Daban ganas de tirarse, pero por si acaso renuncié en este día a experimentar tal sensación.

Foto de la costa moldeada por el agua. 


Sacando esta foto pensaba que tiene que ser una pasada el poder ver el fuerte oleaje estrellarse en el muro cuando hay temporal en el mar, así que una de las cosas que me ha servido esta excursión ha sido descubrir un sitio idóneo para ver y oír el estruendo del mar al chocar con la costa en días de galerna en el Cantábrico.

Salí de esta zona kárstica y a través de marcados senderos me fui aproximando hasta una especie de ermita que había visto hacía ya un buen rato y que me había llamado la atención por el lugar donde estaba situada.

Pero antes de llegar tocaba mirar para atrás para observar “la planicie” por donde había estado la última hora.


Llegué entonces a la ermita con los árboles que presiden la entrada.


Dicha ermita se la conoce como la Ermita de San Antonio y en la misma están enterrados varios familiares del Conde de la Vega del Sella, que no tenía ni idea de quién era, pero indagando por Internet era un navarro llamado Ricardo Duque de Estrada que nació en Pamplona en 1870 y murió en Nueva de Llanes en 1941, siendo este personaje uno de los principales prehistoriadores de comienzos del siglo XX, no sólo de España, sino también de Europa.

La familia Duque de Estrada, a la que pertenecía el Conde, tenían sus propiedades en el concejo de Llanes, abandonadas en manos de administradores, hasta que el Conde vino a estudiar derecho a Oviedo.

Al parecer estando en Oviedo, resulta que se entusiasmó con Asturias y decidió fijar su residencia en el palacio que tenían en Nueva cuando se casó en 1897.

Fue un gran benefactor para Nueva, el concejo de Llanes y los concejos limítrofes, impulsando la construcción de carreteras (a veces de su propio bolsillo), el ferrocarril y el teléfono en la zona.
Se dedicó también a la política, siendo este hombre un hombre demócrata y bastante sencillo a pesar de su origen noble.


Sigo con el relato de la excursión, después de tanto rollo sobre el Duque…

Una cosa que me llamo de la ermita fue el buen número de cabras que estaban a la puerta a salvo del sol en este día, dejándose fotografiar una de las mismas que parecía bastante presumida por el corte de pelo.


Entrada de la Ermita de San Antonio.


Estuve dando un paseo por la zona limítrofe a la construcción religiosa y al asomarme a los altos acantilados pude descubrir la Punta de San Antonio a la que me iba a acercar al día siguiente.

Vista de los acantilados de dicha punta.


Vista del conjunto de la ermita desde otro punto de vista.


Vista en formato panorámico del entorno de la ermita con las montañas a lo lejos cuando me alejé unas decenas de metros en dirección a los acantilados.


Me apetecía sacarme una foto y viendo el resultado no me salió del todo mal (claro está que el modelo ayuda,jeje…).


Otra vista de la ermita con todo el frente del Cantábrico.


Fui tranquilamente caminando por la parte Este de la punta de San Antonio, descubriendo entonces una minúscula cala inundada por la aguas y otra zona que debía ser una cala ya que algunas personas se dirigían a la misma con la pinta de que iban a pasar unas horas.


Esta diminuta cala que descubrí recibe el nombre de Puerto Cerrau y solo es posible acceder a ella por mar, habiendo tan solo una pequeña playa cuando la marea está baja, estando situada al lado mismo de la segunda playa que descubrí en este día, la Playa de San Antonio.

Vista de esta pequeña cala.


Ya sabía la playa que visitaría en mi proxima salida “playera”, así que tranquilamente fui volviendo a la primera playa del día a la que llegué para descansar y comer y beber algo.

Tras tomar algo y como soy “bicho inquieto” cuando estoy en las playas, decidí acercarme caminando un par de km al pueblo de Nueva, pueblo que me había parecido al cruzarlo en coche que tenía algunas casas bastante chulas, tomando entonces algunas fotos de dicho lugar.






Tras la visita de este primer día, el segundo día también tocaba playa, pero en este caso, la playa elegida por mí, iba ser la Playa de San Antonio.

La gente suele acceder a esta playa dejando el coche en Cuevas del Mar ya que con tan solo caminar un cuarto de hora desde esta primera playa, se llega a esta Cala de San Antonio.

Pero antes de abandonar el lugar en este segundo día, tenía que sacar otra foto de la Playa Cuevas del Mar con la marea un poco baja y dejando ver el pedrero.


Estuve un rato en la Playa de San Antonio, pero rápidamente escapé para sacar algunas fotos del entorno de la misma, aunque sabía que no me quedaba mucha batería en la cámara que digamos.

Vista de la Playa de San Antonio, playa de unos 70 metros de longitud y de aguas tranquilas, careciendo dicha playa de servicios de salvamento y chiringuito.


Me acerque también a sacar otra foto de la pequeña cala que había visto el día anterior, Puerto Cerrau, pero con todos los acantilados que circundan dicha cala por su lado Oeste (en este día ya pude ver algo su pequeño arenal ya que el agua todavía no inundaba dicha cala).


Volví a la playa de este segundo día para comer y beber algo y al poco tiempo ya estaba dando más vueltas por la zona, pero esta vez sin cámara ya que casi no me quedaba batería.

La verdad fue una pena no poder llevar la cámara ya que descubrí en este segundo día buenísimas vistas con formas extrañas de los acantilados que no me había fijado el día anterior, así que visto lo que vi, tendré que volver por la zona a poder fotografiar dichas caídas de la tierra al mar.


Pues este ha sido el resumen de este par de días por la zona, zona nueva que desconocía y que más que descubrir, se puede decir que me descubrieron.

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