domingo, 15 de noviembre de 2015

PLAYA DE GUEIRÚA



Día: 14-11-2015.

Lugar: Sta Marina (Cudillero-Asturias).

Desnivel: 100 metros aprox.

Comentario:
Tenía muchísimas ganas de conocer tanto esta playa de Gueirúa así como la que consideran la playa más guapa de Asturias, la Playa del Silencio, así que en un día espectacular de sol y una vez que descubrí que la marea baja estaba programada para las 11h40, me dirigí con el coche hasta el pueblo de Sta Marina (Cudillero) para conocer la primera de las playas objeto de este día y que por la gran cantidad de fotos que obtuve de ambas playas, desglosaré las mismas a través de dos post…

Tras pillar la autopista de la costa en dirección a Galicia, me iba a salir de la misma en el desvío que ponía Novellana y una vez en dicho desvío iba a transitar con el coche unos cuatro km en dirección al primer pueblo del día, Sta Marina, pasando primero por el pueblo de Castañeras.

Iba aparcar el coche en un desvío situado a la izda (sentido de la marcha), enfrente del Bar Gayo situado en la recta de este pueblo de Sta Marina.

Vista del Bar desde el amplio cruce donde dejé el coche algunas horas.


No tenía mucha idea de por donde se iba, así que lo primero que hice fue poner el gps del móvil para ver si me podía ayudar algo a la hora de escoger el sendero correcto para bajar hasta la Playa de Gueirúa.

Tocaba cruzar la carretera genera e irme caminando por el tramo asfaltado que se ve enfrente.


Tras caminar unos centenares de metros iba a localizar una guapa casa, supongo que destinada a segunda residencia y en la que a su izda salía un sendero ancho que tomaba dirección al mar.

Vista de dicha casa.





Daba gusto caminar por este desvío bastante cómodo de transitar y también por el día climatológicamente perfecto que hacía para caminar como se puede ver en la siguiente imagen, una vez que me dio para mirar hacia el interior.


Di entonces con un extenso prado en donde se encontraban un par de caballos que vieron como superaba el cercado para entonces ir progresivamente descendiendo y ya con vistas hacia el mar.

Buena imagen con el ambiente brumoso en la zona de la Playa del Silencio, la segunda playa del día y a la que llegaría en un par de horas.


Descendí hasta el límite con los acantilados que me permitió la mancha verde, la cual se encontraba prácticamente en su totalidad con una gran cantidad de escarcha (se nota ya que estamos en el mes de Noviembre), localizando enseguida la que para mí era la imagen del día, la de las rocas que quedaban al descubierto en bajamar en la zona de la Playa de Gueirúa, ya que la imagen de la Playa del Silencio, aunque también era espectacular, ya la había obtenido semanas atrás en un día en el que no me acompañó precisamente el tiempo.


A punto de llegar al acantilado.


La vista estrella del día.





Fui bordeando entonces esta zona de acantilados, no encontrando sendero alguno para descender al pedrero o a la playa que estaba situada unas cuantas decenas de metros por debajo de este menda y acercándome a una especie de vallado que no me ofrecía ninguna seguridad aunque me protegiera o más bien me previniera de posibles caídas en caso de seguir avanzando.

Vista de ese cercado y con el mar a mis pies bastante revuelto en esta zona.


Lo que hice entonces fue retroceder hasta la entrada al prado e ir volviendo hacia la zona donde estaban situadas algunas casas al Este.

Localicé entonces a un paisano que estaba cortando leña y al cual pregunté por la manera de localizar o de ver mejor la zona de salientes rocosos de bajamar que había visto momentos antes.

Amablemente me señalo la casa (azul) a la que tenía que llegar caminando y desde la cual tendría que tomar un sendero que salía a su izda y que me llevaría directamente, con descenso incluido a través de numerosos escalones, a la Playa de Gueirúa.

¡Eso era lo que quería y a lo que venía...!, ¡pensé!, así que caminé unos 200 metros hasta llegar a dicha casa y en la cual tomé el sendero señalado por el señor rumbo a esta primera playa del día.

Tras caminar por este sendero algo menos de diez minutos iba a llegar al inicio del descenso que iba a realizar a través de más de 200 escalones.

Unas decenas de metros antes de encontrarme con los escalones, iba aparecer un pequeño saliente despejado que me iba a ofrecer el primer vistazo de la zona a la que quería descender.


Perdí esos metros y momentos antes de iniciar el descenso, otra visión diferente a la anterior del mismo terreno rocoso en bajamar.


Empezando a descender a través de los numerosos escalones que se encontraban bastante húmedos por encontrarse en terreno sombrío y haber rociado durante la noche.


Viendo parte de la Playa de Gueirúa a la que llegaría en descenso tranquilo debido a la humedad de los escalones.


Un dúo de imágenes en el descenso.








Pequeña caída de agua que descubrí descendiendo hacia la playa.


Detalles de las formaciones rocosas en marea baja y moldeadas por el agua y las corrientes.


A falta de unos cuatro o cinco metros para el pedrero, resulta que finalizaban los escalones por encontrarse destruidos en este tramo final, así que lo que hice fue seguir descendiendo con ayuda de las manos y con mucho cuidado de donde ponía los pies (había también una cuerda puesta de apoyo y que no utilicé, sencillamente porque no me apeteció y me apetecía más destrepar esos pocos metros que me faltaban para las millones de piedras acumuladas en la playa).

Vista atrás de este tramo final del descenso en el que digo que no había escalones (se podía descender, según vi,  por una pequeñísima zona de embarcadero que visitaría a la vuelta y dando un pequeño rodeo a la zona del pedrero).


Por fin pisaba por primera vez esta Playa de Gueirúa, de casi 200 m de longitud, para mí la zona de costa de Asturias más espectacular por sus formaciones rocosas en bajamar junto también a la zona de la Playa del Silencio que visitaría en la segunda parte de este día.


Vista atrás de la zona final del descenso junto al pequeño embarcadero situado unos metros por encima.


Iba con botas y atuendo de montaña y la verdad se caminaba bastante cómodo por encima de las pequeñas piedras de esta playa y con vistas al frente de la zona de la Playa del Silencio.


Me dirigí caminando varios centenares de metros por esta playa de Gueirúa, así como por el siguiente pedrero que me iba a encontrar y que estaba enlazado con esta playa de Gueirúa, el pedrero de la Playa de la Caldeirina.


Guapas vistas de las formaciones rocosas saliendo del mar y situadas algo al Oeste y al Norte de la Playa del Silencio.


La montaña parecía que quería venirse abajo.


¡Vamos a dar un pequeño paseo por esta zona de la Caldeirina!.


Localizando una posible vía de escape (rojo) en caso de que la marea me pillara desprevenido o de que viniera un tsunami repentino.


Más vistas de la formaciones rocosas a lo lejos y algo más cercanas del suelo marítimo de esta zona.





Viendo hacia atrás mis pasos.


El mar hacia el Este.


Y hacia el Oeste con el abundante oleaje, tan característico del Mar Cantábrico.


Acantilados moldeados por al viento y por la acción del agua.


El ocle marino lanzado a la orilla por las olas.


Tras volver al pedrero inicial de mi paseo, me dio entonces por acercarme a las formaciones rocosas en baja mar, descubriendo entonces la entrada a una especie de cetárea que ni sabía de su existencia.

Vista de alguna de las guapas formaciones rocosas.


Un par de imágenes de la entrada a esta cetárea que digo y que visitaría un rato después.





Subí entonces a la “cima” del peñasco rocoso situado por encima de la cetárea para sacar algunas fotos de la zona desde otra perspectiva.

Desde lo alto de la roca, observando como salía hacia el norte todo el saliente rocoso tan espectacular de esta playa.


Zona de la Playa de la Caldeirina y por la que había caminado momentos antes.


Zona de la Playa de Gueirúa, en forma de concha como se puede ver y con el acceso a dicha playa (rojo).





Descendí entonces de nuevo y de nuevo daría con la entrada a la cetárea pero vista desde otro punto diferente a la de momentos antes.


Tuve que rodear un tramo de estas formaciones rocosas ya que el acceso directo, por lo que pude ver, esta derruido, así que una vez  que me adentré en la cetárea, ésto es lo que pude observar en su interior, tanto a la derecha como a la izda.





El acceso derruido de la cetárea que he mencionado líneas atrás.


Tras la visita, tocaba volver caminando por esta zona rocosa, plagada de pequeños tramos inundados que tuve que ir sorteando a medida que iba avanzando hacia tierra firme.





Despidiéndome de esta construcción artificial y de la zona a la que subí para sacar algunas imágenes diferentes a las clásicas.


Tocaba volver hacia la “zona portuaria” de la playa, así que para allá me encaminé para salvar en un primer momento el salto hacia la zona de escalones.





Llegaría entonces a esta zona, donde se encontraban algunas pequeñas embarcaciones, alguna en no muy buen estado como se puede ver.


Algunas imágenes en esta zona del embarcadero, mostrando algunas cabañas así como de los maderos instalados para ayudar a bajar las embarcaciones.








Un último vistazo desde la cercanía a estas rocas.





Tocaba ahora ir ascendiendo tranquilamente y con numerosas paradas para seguir sacando fotos.

Hay que decir que en días en el de esta ruta, uno no se cansaba de inmortalizar la maravilla que me estaba ofreciendo Asturias.


Para aquella zona de la Playa del Silencio me iba a dirigir en cuanto llegara al coche.


¡Y pensar que estuve por allá abajo hace un rato dando una pequeña vuelta…!.


Foto resumen de la que para mí es la primera maravilla natural en zona costera de mi región asturiana.


Dando la vuelta ya para el coche por el tramo de sendero entre la vegetación que tuve que caminar para llegar de nuevo hasta el pueblo de Santa Marina.


Ahora tocaba seguir de visita, así que para la que es considerada como la playa más guapa de Asturias me iba a ir, la Playa del Silencio.

La segunda visita del día, mejor para otro post debido también a la cantidad de fotos con vídeos incluidos, así que…


¡Vamos para la playa del Silencio!

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